BIO(DI)VERSIONES DE LA ACTUALIDAD
Ayudadme a comprender lo que os digo,
y os lo explicaré más despacio.
(Juan de Mairena)
Mi aguerrida Zeniala Volvoreta me había comentado en diversas ocasiones la problemática que arrastran sus narraciones orales de carácter gratuito. Impunemente, muchos de los espectadores perturban el espectáculo amparados en su derecho universal de disfrutar de balde un producto cultural financiado, la mayoría de las ocasiones, por la Administración Pública.
-Es el prestigio del reintegro Juansin- me comenta afectada. –Si pagan, respetan-
Desgraciadamente, la depredadora sociedad de mercado nos ha conducido hasta esta falacia naturalista provocada por el alienante determinismo consumista: Solo es bueno aquello que se compra con dinero.
Este es el proceder de muchos padres que matriculan a sus hijos en la escuela concertada: -Si pago será bueno– se dicen a sí mismos, justificándose, en muchas ocasiones, su ausencia de compromiso en la educación de sus libérrimos vástagos.
En esta falacia encuentra su razón principal la doctrina neoliberal -de nuestra derecha más rancia y recalcitrante- para aniquilar la Educación Pública en España; que tiempo atrás se soñó avanzada, igualitaria y laica y que apenas se ha mantenido en pie ni siquiera durante cuatro décadas.
Además, a este motivo, hay que sumar los injuriosos discursos en las campañas de difamación y desprestigio, que periódicamente lanzan desde sus parrillas mediáticas, con el único fin de terminar con los últimos restos de una brillante generación de docentes.
Estos profesores están conminados a integrarse, mediante un régimen mixto, a la nueva escuela intransigente financiada con fondos públicos, pero en manos de empresarios privados, cuyo único fin es la rentabilidad de su negocio por encima de cualquier tipo de rigor pedagógico.
Más vale que reaccionemos pronto o mejor vayámonos buscando un crespón negro de luto con el que llorar amarga y tristemente en el funeral de nuestra agonizante Escuela Pública.